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Sarampión: los síntomas y cómo hacer para cuidarnos

El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa y potencialmente grave, que se propaga fácilmente cuando la persona infectada habla, tose o estornuda, o por estar en contacto con cualquier objeto contaminado. Esta enfermedad afecta sobre todo a los niños y en algunos casos puede ser letal.
Los principales síntomas son:
• Fiebre alta.
• Secreción nasal, conjuntivitis y tos.
• Pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla.
• Erupción en la cara y cuello que se va extendiendo al resto del cuerpo.
Para prevenirla es importante seguir en calendario de vacunación y sobre todo habernos aplicado para Triple Viral. Esta vacuna es obligatoria y debe ser aplicada a los niños al cumplir el año de vida con un refuerzo al ingreso escolar.
Argentina, gracias a la vacunación, ha logrado eliminar la circulación del virus del sarampión. El último caso autóctono o endémico se registró en el año 2000. Desde ese momento hasta junio del 2018 se notificaron 32 casos.
En el año 2017 se notificaron más de 21.000 casos de sarampión en la Región Europea y 35 muertes. Grandes brotes se registran en Rumania, Italia, Ucrania, Alemania, Francia, Bélgica, Federación Rusa, Grecia y Bulgaria, entre otros.
En la Región de las Américas hasta la semana 28 del año 2018, se registraron 2472 casos de sarampión en 11 países (Antigua y Barbuda, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, EEUU, Guatemala, México, Perú y Venezuela).
Siendo Argentina un país que logró eliminar la circulación endémica del sarampión y teniendo en cuenta la situación epidemiológica mundial y el masivo tránsito de viajeros desde y hacia países con circulación viral, existe alto riesgo de importación de casos y desarrollo de brotes si una persona enferma o que esté incubando la enfermedad ingresa al país. Para evitarlo, es fundamental que toda la población esté correctamente vacunada.
Para cuidarnos checkeá la libreta de vacunación tuya y de tus hijos. Entre todos podemos prevenir el contagio de esta peligrosa enfermedad.

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA SALUD

Durante los últimos 50 años, la actividad humana y en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en la atmósfera y alterar el clima mundial.
En los últimos 130 años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,85ºC y durante los últimos 30 años cada década ha sido más cálida que la anterior. El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están derritiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.
Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, como un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.
Entre los fenómenos asociados al cambio climático que pueden afectar nuestra salud se destacan el calor extremo, los desastres naturales y la variación en los regímenes de lluvias. En primer lugar, las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las muertes por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo y pueden provocar asma.
En cuanto a los desastres naturales relacionados con la meteorología, éstos se han multiplicado desde la década de los sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo. Por último, la creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce. La escasez de ésta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760.000 muertes de menores de cinco años. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna.
Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños países insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, grandes ciudades y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.
Es por ello que entre todos debemos colaborar para cuidar el medio ambiente, hacer un uso responsable de los recursos naturales y cuidar nuestra salud. Una buena alimentación, realizar ejercicio y cumplir con el calendario de vacunación nos protege frente a los riesgos de salud asociados al cambio climático.
Con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Frutas y verduras de invierno. Grandes aliadas de la salud.

Es sabido que para gozar de buena salud mucho se puede hacer desde los hábitos alimenticios, y gran parte de la dieta saludable son las frutas y verduras.

Dentro de la amplia oferta vegetariana, una buena opción es elegir para el consumo diario las frutas y verduras de estación, ya que no han sido forzadas para su producción y, por lo tanto, llegan a la mesa más frescas y libres de excesos de agrotóxicos.

El invierno ofrece una interesante variedad de vegetales. Estos son los más fáciles de conseguir y sus fabulosas propiedades:

Naranja. Este cítrico contiene un alto porcentaje de vitamina C, vitamina principal para aumentar las defensas. Cuando la pelamos, conviene no dejar pasar mucho tiempo para consumirla, ya que la vitamina C se oxida y se pierde. Esta fruta también contiene un alto porcentaje de vitamina A, que  potencia la acción defensiva contra las bacterias y virus que pueden provocar enfermedades respiratorias.

Kiwi. Entre todas las frutas, el kiwi es la que tiene mayor contenido de vitamina C. Cien gramos de kiwi cubren ampliamente los requerimientos diarios del organismo. Por otra parte también contiene antioxidantes naturales como el zinc, que mejora las defensas y fortalece el sistema inmunológico.

Pomelo. Aporta vitamina C y contiene minerales como el selenio, que participa en el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Mandarina. Su contenido en agua es mayor que el de los otros cítricos y es rico en potasio y vitamina C.

Limón. Es antiséptico y favorece la cicatrización de las heridas, además de aportar vitaminas C y A. 

Espinaca. Este vegetal es muy completo en cuanto a vitaminas y minerales que pueden fortalecer el sistema inmunológico. Posee vitamina C, vitamina A y hierro. Este último mineral está ligado a la actividad de los linfocitos, mejorando su acción frente a agentes externos como virus y bacterias.

Coles. Pertenecen a la familia de las crucíferas, como el coliflor, repollo, brócoli, repollitos de Bruselas contienen vitamina C y antioxidantes.

 

Ajo, cebolla, puerro. Por su acción bactericida, son grandes aliados contra las afecciones respiratorias.

Exposición al Sol y Pecas

Principalmente durante el verano, muchas personas aprovechan el sol, realizan actividades al aire libre y buscan broncearse. Además de un lindo color, con el tiempo pueden aparecer para muchos las indeseables pecas.

Estas pequeñas manchas planas de color marrón, que son aproximadamente del tamaño de una cabeza de alfiler, son causadas por un grupo de células en la piel que acentúan la melanina, un pigmento oscuro, y es común que aparezcan en la cara y en las manos.

Sin embargo, los rayos solares no son la única causa de su aparición: el factor hereditario también cuenta. Las personas de piel, ojos y pelo claros suelen ser propensas a ellas, y lo que muchos no saben es que se intensifican con la exposición al sol.

Las pecas pueden ser un factor de advertencia para tener especial cuidado de su salud dermatológica, pues cuando hay muchas de ellas existe una mayor propensión a desarrollar cáncer de piel. De ahí la importancia de usar protector solar a diario, sin importar el lugar donde viva, aplicándolo en la mañana y en la tarde, y de no exponerse a los rayos del sol entre las 11 de la mañana y 3 de la tarde, especialmente en verano cuando estos son más potentes.

 

Son varios los procedimientos que se pueden abarcar para tratar las pecas: lifting, radiofrecuencia, peeling y estética facial, rejuvenecimiento, tratamientos para la cara, láser, etc. Pero ningún tratamiento para eliminar las pecas será efectivo si no se usa un bloqueador solar adecuado de forma diaria.

¿Por qué patean los bebés?

Muchos padres y madres acostumbran hacerle oír música a los bebés durante el embarazo. Se recomienda como un buen estímulo -sobre todo si se trata de música clásica-, como estimulación para las redes neuronales. Lo que muchos no saben, es que si el bebé da patadas al escuchar Mozart o Vivaldi no es por seguir el ritmo o por comunicarse. Los científicos todavía se debaten en hasta qué punto escucha o no. Lo que sí se ha descubierto es que, sencillamente, al dar patadas el bebé está haciendo ejercicio.

Un estudio del Imperial College de Londres, publicado en enero por la Royal Society, concluye: los fetos patean y se mueven para ejercitar los músculos y formar bien las articulaciones y los huesos. Este tipo de movimientos aportan al bebé beneficios similares a los que obtenemos los adultos cuando practicamos algún deporte: ganar músculo y fortalecer los huesos.

Alrededor de la décima semana de embarazo, los bebés empiezan a mover la cabeza; las patadas tardan un poco más en llegar. Es entre las semanas 16 y 18 cuando las futuras madres empiezan a sentir los golpes en su tripa y las que más potencia tienen son entre las 20 y 30 semanas.

¿Escuchan? Algunos estudios apuntan a que el feto vive en un ambiente prácticamente insonorizado durante los primeros cuatro meses de gestación. Sin embargo, la Universidad de Helsinki realizó una investigación publicada en la revista Science en 2013: allí aseguran que el bebé no solo puede escuchar, sino que también aprende palabras.

También el doctor Thomas R. Verny, autor de La vida secreta del niño antes de nacer y fundador de la Asociación de Psicología Pre y Perinatal de Norteamérica, explica que a partir del quinto o sexto mes de embarazo el feto puede escuchar y es bueno estimularlos porque les ayuda a mejorar su capacidad de aprendizaje, a dormir mejor y a estar más tranquilos.

La importancia de la respiración

Hay dos formas de respirar: hacerlo automáticamente o alterar a voluntad cómo respiramos.

Quedarse sin aliento o tener dificultad para respirar es un motivo común de consulta, es decir, es habitual que haya personas que acudan a sanatorios o clínicas de su zona por esto.

Nuestra respiración cambia en forma y ritmo en diferentes momentos del día y con distintas emociones y estados. Hay dos tipos:

Respiración de pecho: nuestro torso se mueve para dentro y para fuera y es la respiración más frecuente que hacemos mientras realizamos ejercicio o en situaciones de emergencia. Si abusamos de esta forma de respirar podemos tensar nuestro cuerpo, activando los músculos del pecho incrementamos la sensación de ansiedad.

Respiración abdominal o diafragmática: cuando respiramos, el diafragma se tensa, se aplana y se mueve hacia abajo, llevando aire a los pulmones. A medida que el diafragma se mueve empuja el abdomen, forzando la pared abdominal. Al exhalar, el diafragma se relaja, el aire sale de los pulmones y la pared abdominal se aplana. Cuando respiramos usando el diafragma estamos relajados y es la forma natural en que se produce la regeneración de nuestro cuerpo. Ocurre cuando duermes, comes o te relajas.

Para respirar mejor, se recomienda aprender a hacerlo usando el diafragma, que es la manera en la que la respiración es más efectiva y relajada

Algunas recomendaciones y ejercicios:

·         Sentado en una silla, con la espalda recostada y relajado con una mano en el abdomen. Inhale por la nariz y exhale por la boca de forma profunda, que pueda sentir sus costillas y su pecho expandirse y contraerse.

·         Sentado, inclinado con la cabeza hacia delante y los brazos en los muslos. Inhale y exhale de forma profunda sintiendo como se hincha y se relaja su abdomen.

·         Subiendo escaleras. Marque un ritmo para su respiración. Inspire para subir un peldaño y expire en el siguiente. Conseguirá tener una respiración rítmica y con un patrón.

·     Tumbado de lado, en la cama, en posición cuchara, ligeramente inclinado hacia delante y con las piernas un poco dobladas una sobre la otra. Practique respiraciones profundas sintiendo como el abdomen se expande.

·         Cabeza apoyada en la mesa sobre varias almohadas y sentado en una silla. Con la cara girada hacia un lado, deja la parte de su barriga libre para entender y contraer el abdomen lo máximo posible, haciendo trabajar al diafragma al máximo rendimiento.

Hay varias razones que pueden hacer que se quede fácilmente sin aliento y le cueste respirar. Por ejemplo: resfríos con bloqueo de las vías respiratorias; obesidad o falta de ejercicio físico; asma; anemia; problemas cardiovasculares; entre otras.

Si las dificultades para respirar se prolongan en el tiempo, se recomienda visitar a un doctor.